Estancia con ella; no intentar explicar la situación más lejos. Decirte, “puedes ser enojado, triste o decepcionado, pero no voy a comprar esa galleta.” Puede ser que necesites escoltarla fuera del almacén hasta que el griterío para. Este acercamiento valida sus emociones, que permitirán que coloquen.
En tu mente, es importante separar sus emociones de la rabieta que acompaña estas emociones. Las sensaciones son apropiadas; los combates gritadores no son. Cuando pones sus emociones en palabras, en vez del griterío, ella aprenderá eventual decir, “soy realmente enojado yo no puedo comer una galleta. Deseo que podría tener uno.” Eventual, ella necesitará solamente pensar estas palabras, pero esta habilidad no vendrá por años.
Por supuesto, resistir el alimentar te de emociones intentando a la razón, explicarlas o racionalizar lejos. También, no dar adentro y no comprar la galleta. Es importante no ser caprichoso con tus “No.” sea pensativo, porque una vez que comiences abajo “no” del camino, no hay desvío. Necesitarás montar hacia fuera su respuesta emocional hasta que disuelve.
Toma energía para manejar cinco a siete de estas situaciones al día. No van a desaparecer mágico, sino que disminuirán gradualmente. Tus esfuerzos serán recompensados, sin embargo, con una vida casera más agradable y un niño en la trayectoria a la buena salud mental emocional.
Enero Faull, especialista en el desarrollo y el comportamiento del niño, contesta a cuestiones del interés general en su columna. Puedes E-mail ella en janfaull@aol.com o escribir a: Enero Faull, familias de c/o, los tiempos de Seattle, caja 70, Seattle, WA 98111 del P.O. Más columnas en www.seattletimes.com/columnists