“Nuestro disfrute previsto es influenciado fuerte por las comparaciones mentales que hacemos,” Gilbert dice. “Esperamos que una reunión de familia sea embotada si la comparamos con un viaje a Bermudas, y encantadora si las comparamos con el trabajo de un cambio adicional. Pero estas comparaciones terminan para arriba tener relativamente poca influencia en nuestra experiencia real de la reunión de familia porque los actos de los parientes del saludo y de las hamburguesas del asado a la parilla exigen nuestra atención, dejándonos poco tiempo para pensar de el resto de cosas que puede ser que hayamos hecho en lugar de otro.”
Gilbert presenta los resultados de cuatro experimentos, todo participación prevista contra el disfrute real de las patatas fritas de una experiencia-consumición muy simple. En tres de los experimentos, los participantes predijeron antes de cuánto quisieran que comiera las patatas fritas, después, o en vez de comer un alimento mucho mejor (chocolate) o un alimento mucho peor (sardinas). Después comieron las virutas y divulgaron cuánto tuvieron gusto de ellas. Los resultados demostraron que el chocolate y las sardinas tenían un impacto grande en predicciones de los participantes las', solamente ninguÌn impacto cualesquiera en sus experiencias reales. Esos participantes que compararon las virutas a las sardinas sobrestimaron cuánto gozarían el comer de las virutas, y los que las compararon al chocolate subestimaron cuánto gozarían el comer de las virutas.
¿Por qué esto sucede? La “experiencia exige típicamente nuestra atención,” dice Gilbert, “dejándonos poco tiempo para pensar de las alternativas a ella.”
Para demostrar esto, pidieron los participantes en un cuarto experimento comer las patatas fritas al golpe de un metrónomo. Esos participantes que comieron las virutas en un paso normal incurrieron en la misma equivocación que lo hizo los participantes en los experimentos anteriores. Pero los participantes que comieron las virutas en un paso inusualmente lento no hicieron. Específicamente, los participantes que comieron lentamente gozaron realmente de las virutas más cuando la alternativa era sardinas que cuando la alternativa era chocolate-apenas como habían predicho.
Gilbert sostiene que el retraso de la experiencia de la consumición dio a participantes la oportunidad de pensar de los chocolates o de las sardinas.
“Una reunión de familia muy lenta bien puede ser peor si la alternativa era Bermudas que si la alternativa trabajaba un cambio adicional,” dice Gilbert. “Cuando las experiencias no exigen nuestra atención, nuestras mentes están libres de vagar a el resto de cosas que puede ser que hayamos hecho en lugar de otro. Si esas cosas son mejores, nos sentimos mal, y si son peores, sentimos mejor.”
Gilbert y sus colegas teorizan aquélla de las razones dominantes por las que el mispredict de la gente su disfrute de los acontecimientos futuros es que piensan equivocadamente que harán comparaciones cuando sucede el acontecimiento realmente.
“Pensamos que pensaremos de los caminos no tomados,” dice Gilbert, “solamente el hecho es que cualquier camino elegimos en vida requiere que lo naveguemos, y el hacer limita tan nuestra capacidad de comparar ese camino a sus alternativas. La vida untaken los caminos viene importar mucho menos a menudo que lo contamos con a.” |