El enigma es éste: las moscas del vinagre tienen resolución espacial visual 700 veces más baja que seres humanos, y cinco veces poco receptor olfativo mecanografía. Con todo su capacidad de encontrar cosas hediondas en paisajes visuales tan diversas como los bosques, los desiertos, y los patios del patio trasero sugerirían un funcionamiento del comportamiento mayor que se pudo predecir por la suma de sus entradas sensoriales.
Frye y Duistermars encontraron que las moscas permanecen el curso del olor combinando la información sensorial. Diseñaron un “simulador virtual del penacho” en cuál se ata una mosca, pero libre de dirigir en y fuera de un penacho del olor del vinagre (néctar a una mosca del vinagre). Al mismo tiempo, un cilindro alrededor de la mosca exhibió una variedad de imágenes de fondo, significadas para mímico áspero las imágenes las moscas pudieron encontrar en las mundo-láminas verdaderas de la hierba, por ejemplo, o de las ramitas en un árbol.
Normalmente en vuelo libre, la trayectoria de una mosca es caracterizada por los segmentos del vuelo recto entremezclados con los saccades llamados transitorios de los “puntos” adonde viran a la izquierda e a la derecha.
En el cilindro, los investigadores exhibieron un contexto visual de rayas verticales equidistantes, high-contrast, y después cambiaron periódico el penacho del vinagre entre 0 y 180 grados dentro de la arena circular. Entonces siguieron el título de la mosca. Bajo estas condiciones, el animal encuentra periódico el penacho dirigiendo en ella. Sobre contacto del penacho, la mosca realizó pocos saccades, probablemente porque está afilando con piedra adentro y está siguiendo el penacho. Con todo los saccades no eran en conjunto ausentes, las notas de Frye, una búsqueda en marcha de la pieza de la tentativa evidente “constantemente el punto- dulce más fuerte olor-del penacho.”
Para examinar la influencia visual en exactitud de olor-seguimiento, los investigadores cambiaron el contexto visual. Alternaron una secuencia de tres tratamientos visuales incluyendo rayas high-contrast, grayscale uniforme, y un segundo tratamiento high-contrast. Cada mosca comenzada dentro del penacho del vinagre y fue expuesta a los tres estímulos visuales en 20 segundos intervalos. Cuando aparecieron los panoramas rayados e high-contrast, las moscas podían mantener su título en el penacho. Pero cuando el grayscale plano, sin rasgos distintivos fue exhibido, las moscas dirigieron fuera del penacho y comenzaron a generar saccades. Aunque de vez en cuando reencounter el penacho dentro del panorama visual del grayscale, no podían permanecer allí hasta que reapareciera el patrón high-contrast, en el cual el seguimiento exacto del penacho del punto reasumió.
Frye dijo éste demuestra que las moscas están utilizando el contexto mientras que los marcadores físicos para guardar la pista, junto con su sentido olfativo, de donde está el penacho. Tal “integración crossmodal” en el nivel del comportamiento y celular, dijo Frye, representa una adaptación funcional para distinguir y responder a las características críticamente importantes de un ambiente sensorial complejo.
Frye observó que un cerebro de la mosca del vinagre tiene solamente aproximadamente 200.000 neuronas, comparadas a los mil millones de neuronas en un cerebro humano. “Con todo una mosca del vinagre supera ocasional las robustezas más sofisticadas que los seres humanos pueden dirigir,” él dijo. “La investigación en nuestro laboratorio intenta entender los mecanismos con los cuales los controles de un sistema nervioso minúsculos la biomecánica sumamente compleja del vuelo. Al hacer eso, esperamos avanzar nuestra comprensión de la neurobiología sensorial y también ayudar a desarrollar robustezas más elegantes.”
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