El “insomnio puede hacerle tener ansiedad y depresión, y la depresión y la ansiedad pueden hacerle tener insomnio. Es un tipo del pollo-y-huevo de historia. Pero la investigación ha demostrado que si una de las condiciones se deja no tratada puede exacerbar la otra condición,” dijo el estudio mayor autor Rajesh Balkrishnan, el profesor de Merrell Dow de la farmacia en la universidad de estado de Ohio.
“Qué esto pide son las pautas específicas relacionadas con el tratamiento del insomnio que toma en la consideración estos diversos tipos de pacientes, porque el insomnio se ha convertido en un problema de salud pública tan grande.”
Un 20 por ciento estimado de americanos tiene problemas ocasionales del sueño, con cerca de uno en 10 que sufren de insomnio crónico. Balkrishnan reconoce las preocupaciones que los médicos pudieron tener sobre prescribir ciertas medicaciones que pueden causar dependencia, especialmente a los pacientes con desordenes de la salud mental. Más viejas ayudas del sueño, una clase de drogas llamadas las benzodiacepinas, son relajantes de músculo con las características adictivas y el alto potencial para el abuso. Sin embargo, desde el principio de los 90, una nueva clase de drogas para las no-benzodiacepinas llamadas insomnio ha estado en el mercado. Son las ayudas eficaces del sueño que no llevan el riesgo de apego, Balkrishnan dijeron, y por esa razón, los pacientes deben tener acceso listo a estas medicaciones.
“Esta investigación destaca la necesidad de considerar que muchos pacientes que vean a sus doctores con quejas del insomnio también tener una condición psiquiátrica. Pero la presencia de esas condiciones mentales no debe imposibilitarlas apropiadamente de ser tratado para su insomnio,” él dijo.
El estudio se publica en la aplicación de enero el diario de la economía médica.
Según el análisis, los pacientes que visitaban a siquiatras tenían dos probabilidades más altas de las épocas de recibir la medicación para el insomnio que los pacientes que visitaban a médicos de la práctica de la familia o de la medicina interna.
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Balkrishnan y los colegas recogieron datos de la encuesta sobre ambulativa nacional asistencia médica, que sigue visitas médicas del paciente no internado anual de los americanos'. Los investigadores identificaron 5.487 visitas del médico de los pacientes con insomnio entre 1995 y 2004, que era calculado para representar a cerca de 161 millones de pacientes de los E.E.U.U. durante ese período de diez años.
Según el análisis, diagnosticaron a 6.5 millones de americanos estimados que vieron a doctor para el insomnio también con un desorden de la salud mental. De las visitas examinadas, diagnosticaron al 38 por ciento de pacientes con insomnio con por lo menos una otra condición, y por lo menos cuatro de cada 10 de ésos que acompañaban condiciones se relacionaron con la salud mental. La condición adicional más común era ansiedad (el 15.6 por ciento), seguida por los desordenes de humor episódicos (el 14.9 por ciento), la tensión arterial alta (el 10.1 por ciento), la depresión (el 7 por ciento) y la diabetes (el 3.5 por ciento).
El estudio demostró que los pacientes del insomnio con desordenes de la salud mental eran el 36 por ciento menos probables recibir la medicación para sus problemas el dormir que los pacientes sin la diagnosis de la salud mental. Ésos con ansiedad eran los lo más menos posible probables recibir una ayuda del sueño, con una probabilidad disminuida el 45 por ciento de recibir la medicación para el insomnio comparado a los pacientes sin ansiedad.
Balkrishnan dijo que con las formas genéricas de medicación no adictiva del insomnio disponible por la prescripción, incluso los pacientes que toman los antidepresivos y las drogas de la anti-ansiedad pueden - y comprable - agregan con seguridad una ayuda del sueño a su régimen. Las formas mas comunes de antidepresivos prescritos en los Estados Unidos son una clase de drogas llamadas los inhibidores selectivos del reuptake de la serotonina (SSRIs).
Los “médicos pudieron percibir que la somnolencia es inducida por las medicaciones tales como SSRIs tan allí pudo ser un miedo general sobre combinarlas con las medicaciones del insomnio,” Balkrishnan dijo. “Solamente pienso que esos miedos son algo infundados porque encontramos que los siquiatras no tienen ninguna problemas el prescribir de medicaciones del sueño en los pacientes que tienen acompañamiento de condiciones mentales; saben que no hay peligro de una interacción de la droga-a-droga.”
Según el análisis, los pacientes que visitaban a siquiatras tenían dos probabilidades más altas de las épocas de recibir la medicación para el insomnio que los pacientes que visitaban a médicos de la práctica de la familia o de la medicina interna. El estudio demostró que el 33 por ciento de pacientes con insomnio consideró a la familia practicar o a médicos de la medicina interna, el 30 por ciento visitó a siquiatras y el 9 por ciento fue a los neurólogos.
El estudio identificó otros factores asociados a los patrones que prescribían de la medicación del insomnio - por ejemplo, más viejos y establecidos pacientes eran más probables recibir medicaciones del insomnio que pacientes más jovenes o ésos que veían al doctor por primera vez. Pero Balkrishnan dijo que un tema claro emergió del análisis.
“Hay una divisoria en quién consigue la medicación apropiada y quién no es apropiadamente medicinal,” él dijo. “Puede ser que no suceda voluntarioso, pero señala a un boquete del conocimiento entre diversos tipos de médicos y la necesidad de desarrollar pautas extensamente aceptadas del tratamiento. Y las pautas se deben ratificar por esencialmente todos los médicos que tratan la condición.”
Esta investigación fue financiada por una concesión de Sanofi-Aventis, un fabricante sleep-aid basado en Bridgewater, New Jersey. El estudio no discute ninguna productos específica de la compañía del patrocinador. Balkrishnan es un consultor pagado para la compañía.
Los co-autores en el estudio eran Manjiri Pawaskar de la universidad de estado de Ohio de la farmacia, Vijay Joish de Sanofi-Aventis, Camacho fabiano de la Facultad de Medicina de la universidad del bosque de la estela, y Rafia Rasu de la universidad de la ciudad de Missouri-Kansas.
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Contacto: Rajesh Balkrishnan, (614) 292-6415; Balkrishnan.1@osu.edu Escrito por Emily Caldwell, (614) 292-8310; Caldwell.151@osu.edu |